Conceptos y procesos

Aculturación, integración y asimilación: ¿cuál es la diferencia?

En qué se diferencian la aculturación, la integración y la asimilación y qué significa la participación en la sociedad.

Aculturación, integración y asimilación, visibles en una joven en un taller de cerámica de Viena.
Akkulturation, Integration und Assimilation sichtbar bei einer jungen Frau in einer Wiener Keramikwerkstatt.
iksHaus | KI-generiert nach redaktioneller Konzeption, 2026 | EDICIÓN: Tomislav Bišić-Pauletić MA , psychotherapy counsellor
October 24, 2026

Aculturación, integración y asimilación son términos que a menudo se utilizan como si fueran sinónimos, aunque se refieren a procesos diferentes. Comprender estas diferencias ayuda a explicar cómo las personas se adaptan a nuevos patrones culturales después de la migración, preservan partes de su identidad y encuentran su lugar en la sociedad de acogida.

Sin embargo, la integración depende no solo de los individuos, sino también de las oportunidades que ofrece su sociedad.

Aculturación, integración y asimilación: ¿por qué es importante distinguir entre estos conceptos?

Dos jóvenes cuidan juntas un bancal elevado en un huerto comunitario urbano con el cielo cubierto.

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Cuando las personas se trasladan a otro país, se encuentran con un idioma diferente, diferentes costumbres, normas sociales y formas de vida. Este encuentro puede cambiar no solo a las personas que llegan, sino también a la comunidad que las acoge.

En el discurso público, los términos aculturación, integración y asimilación a veces se utilizan como si significaran lo mismo. Sin embargo, cada uno de ellos describe un aspecto diferente de la relación entre los individuos, su cultura de origen y su nuevo entorno social.

Esta distinción es más que una cuestión de terminología. Si la integración se equipara con la asimilación, podríamos concluir erróneamente que una persona solo es aceptada por la sociedad si renuncia al idioma, las costumbres o la identidad asociadas con su origen. Por el contrario, si la diferencia cultural se considera una prueba del fracaso de la integración, ignoramos el hecho de que las personas pueden participar en una sociedad común sin ser culturalmente idénticas.

En psicología y en la investigación sobre migración, la aculturación se entiende por ello como un proceso que puede conducir a diferentes resultados, dependiendo de las experiencias individuales, las relaciones sociales y las condiciones en las que se produce (Berry, 1997; Sam & Berry, 2010).

¿Qué es la aculturación?

Un joven practica concentrado caracteres japoneses en una mesa baja en Tokio.

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La aculturación es el proceso de cambio cultural y psicológico que se produce cuando personas o grupos de diferentes contextos culturales entran en contacto sostenido. Los cambios pueden afectar al idioma, los hábitos cotidianos, los valores, las relaciones y la forma en que las personas comprenden su propia identidad.

Una persona que, por ejemplo, se traslada de Croacia a Japón, puede comenzar a aprender japonés, adoptar ciertas costumbres sociales y cambiar su estilo de comunicación en el entorno profesional. Al mismo tiempo, puede seguir hablando croata con su familia, mantener amistades en Croacia y practicar costumbres que siguen siendo importantes para ella.

La aculturación no implica necesariamente abandonar la cultura de origen. Es un proceso más amplio dentro del cual pueden desarrollarse diferentes relaciones con la cultura de origen y con la cultura de la sociedad de acogida.

Estos cambios no son necesariamente unilaterales. Los encuentros culturales pueden influir en la vida cotidiana de los recién llegados tanto como en las instituciones, los lugares de trabajo y las comunidades que los acogen. Esto no significa que ambas partes experimenten los mismos cambios o tengan el mismo poder social. La aculturación se produce bajo condiciones específicas que pueden estar caracterizadas por la cooperación, la desigualdad, la discriminación o diversas formas de apoyo institucional (Sam & Berry, 2010).

El modelo de aculturación de Berry: cuatro estrategias

Dos jóvenes conversan mientras caminan por una amplia acera a la luz dorada de la tarde.

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El psicólogo canadiense John W. Berry desarrolló uno de los marcos teóricos más conocidos para comprender la aculturación. El modelo se basa en dos preguntas:

  • ¿Hasta qué punto es importante para la persona mantener su cultura de origen, su identidad y sus costumbres?
  • ¿Hasta qué punto es importante para la persona participar en la comunidad en general y establecer relaciones con personas de otros grupos culturales?

Al combinar estas dos dimensiones, Berry (1997) describe cuatro estrategias de aculturación.

La integración implica el deseo de mantener elementos importantes de la cultura de origen, al mismo tiempo que se participa en la sociedad en la que se vive.

La asimilación se refiere a una orientación hacia la cultura de la sociedad de acogida, acompañada de un debilitamiento o abandono de prácticas asociadas con la cultura de origen.

La segregación se refiere al mantenimiento de la cultura de origen, al mismo tiempo que se limita la participación en la comunidad en general o el contacto con sus miembros.

La marginación describe vínculos débiles tanto con la cultura de origen como con la sociedad de acogida. Esta situación puede ocurrir en contextos de exclusión o discriminación, pero no debe interpretarse automáticamente como una decisión consciente de un individuo.

Estas categorías son útiles para comprender los posibles patrones de adaptación, pero no son etiquetas rígidas con las que se pueda clasificar ordenadamente a las personas. La misma persona puede participar activamente en la vida social, mantener un idioma familiar, cambiar algunas costumbres y relacionarse de manera diferente con su identidad en diferentes etapas de la vida.

El modelo tampoco implica que todos tengan la misma libertad para elegir cómo se adaptan. La capacidad de mantener una identidad cultural al mismo tiempo que se participa en la sociedad también depende de si existen barreras, discriminación y limitaciones institucionales (Berry, 1997; Schwartz et al., 2010).

Integración: participar en la sociedad sin renunciar a uno mismo

Una familia prepara junta pasta fresca sobre una encimera de madera en la cocina.

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En el modelo de Berry, la integración implica preservar la cultura de origen al mismo tiempo que se participa en la nueva sociedad. En un sentido social más amplio, la integración también incluye el acceso a la educación, el empleo, la vivienda, la atención médica, los derechos y las relaciones sociales.

Imagine una familia que se ha mudado de Italia a otro país. Los miembros de la familia aprenden el idioma de su nuevo entorno, trabajan, envían a sus hijos a la escuela y participan en la vida comunitaria local. Sin embargo, en casa, continúan hablando italiano, mantienen las costumbres familiares y siguen en contacto con sus parientes en su país de origen.

Una familia como esta no tiene que elegir entre sus raíces culturales y la participación en la sociedad. Sus miembros pueden desarrollar un sentido de pertenencia en su nuevo entorno sin dejar de considerar su origen como una parte importante de su identidad.

Sin embargo, la integración no es simplemente el resultado de la motivación personal. Ager y Strang (2008) identifican varias áreas interconectadas que son relevantes para la integración, incluyendo el empleo, la vivienda, la educación, la salud, los derechos y las conexiones sociales. Esto señala una distinción importante: puede esperarse de las personas que aprendan el idioma y respeten la ley, pero su participación real también depende de si tienen acceso a la educación y al empleo, disfrutan de seguridad jurídica y pueden evitar la discriminación.

Por lo tanto, la integración no es lo mismo que la igualdad cultural completa. Las personas pueden compartir las normas de la convivencia social, participar en instituciones y cumplir obligaciones al tiempo que mantienen diferentes idiomas, costumbres y expresiones culturales.

Asimilación: cuando la cultura de origen pierde gradualmente importancia

Un hombre mayor contempla fotografías históricas de arquitectura en las salas de una galería.

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La asimilación describe un proceso en el que una persona adopta cada vez más los patrones de la sociedad de acogida, mientras que las características de la cultura de origen disminuyen gradualmente o dejan de desempeñar un papel importante en su vida.

Un ejemplo podría ser una persona cuya familia emigró hace varias generaciones. Habla el idioma del país donde creció, participa en su vida social y ya no considera que el idioma o las costumbres de sus antepasados sean una parte importante de su identidad.

Este proceso puede desarrollarse a lo largo de una o varias generaciones. Puede estar relacionado con decisiones personales, cambios en la vida familiar y relaciones cotidianas. También puede ser provocado por la presión social, por ejemplo, cuando una persona concluye que debe abandonar su idioma o sus costumbres para ser aceptada.

Es importante distinguir entre asimilación y asimilacionismo. La asimilación describe un proceso de cambio cultural en un individuo o grupo. El asimilacionismo es un enfoque social o político que espera o exige que los grupos minoritarios abandonen su singularidad cultural y adopten los patrones de la sociedad mayoritaria.

Esta distinción nos ayuda a separar las elecciones personales de la presión que limita la posibilidad de mantener una identidad cultural. El hecho de que alguien ya no practique las costumbres de sus antepasados no nos dice, por sí solo, si esta es una elección libre, el resultado de un cambio de circunstancias o la consecuencia de la presión social.

¿Determina la similitud cultural el éxito de la integración?

Dos personas de distintas generaciones comentan planes ante un panel informativo en un centro cívico.

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Es común asumir que las personas provenientes de entornos culturales similares se integran más fácilmente que aquellas provenientes de entornos percibidos como culturalmente distantes. Las similitudes en el idioma, las costumbres o las prácticas cotidianas pueden, de hecho, facilitar algunos aspectos de la adaptación. Sin embargo, esto no nos permite concluir automáticamente que una persona será aceptada o se integrará con éxito.

El trasfondo cultural por sí solo nos dice muy poco sobre los valores, las habilidades, las experiencias o la disposición de una persona para participar en la sociedad. Dentro de cada país y comunidad cultural, las personas difieren según la generación, la educación, el origen familiar, la experiencia personal y las creencias individuales.

Por ejemplo, personas del mismo país pueden tener opiniones muy diferentes sobre la igualdad de género, la religión, las personas LGBT o los derechos de las personas con discapacidad. Estas opiniones no se pueden predecir de manera fiable únicamente a partir del origen nacional o religioso de una persona.

Esto no significa que las diferencias culturales deban ignorarse. Las diferentes normas sociales pueden plantear preguntas reales y requerir diálogo, negociación o reglas comunes claras. El respeto por la diversidad cultural no significa aceptar la discriminación ni las restricciones a los derechos fundamentales. Tampoco la protección de los derechos humanos exige que todos compartan el mismo idioma, las mismas costumbres o el mismo estilo de vida privado.

Para comprender la integración, es más útil considerar el comportamiento real, las oportunidades disponibles y las condiciones sociales, en lugar de sacar de antemano conclusiones basadas en el origen de una persona. La integración está determinada por la relación entre los individuos, las comunidades y las instituciones, y no simplemente por la distancia cultural entre dos entornos.

La integración no es una prueba de igualdad cultural

Varios jóvenes adultos conversan al anochecer en una amplia plaza de la ciudad.

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La distinción entre aculturación, integración y asimilación permite una discusión más precisa sobre la migración. La aculturación se refiere al proceso más amplio de cambio cultural y psicológico; la integración describe la preservación de aspectos de la propia identidad al tiempo que se participa en una nueva sociedad; y la asimilación se refiere a una orientación hacia la cultura de la sociedad de acogida, junto con un debilitamiento de las características asociadas con la cultura de origen.

Estos procesos no ocurren de la misma manera para todas las personas, ni son independientes de las circunstancias sociales. El idioma, la educación, el empleo, la seguridad jurídica, las relaciones sociales y las experiencias de discriminación pueden influir en la capacidad de una persona para participar en la comunidad.

La cuestión de la integración, por lo tanto, no es simplemente cuánto ha cambiado una persona inmigrante. Es igualmente importante preguntar qué oportunidades ofrece la sociedad, cómo tratan las instituciones a diferentes grupos y si las personas pueden participar en la vida común sin tener que borrar cada aspecto de su origen.

Una reflexión final

La integración no nos exige que todos seamos iguales. Requiere que participemos en una sociedad común, que respetemos sus reglas y, sin embargo, que podamos mantener nuestras propias raíces.

Nota

Este artículo tiene fines informativos y educativos. Los conceptos y modelos teóricos presentados aquí tienen como objetivo apoyar la comprensión de la aculturación y la integración; no pueden, por sí solos, explicar la experiencia de cada individuo o comunidad migrante.

Fuentes

Ager, A., & Strang, A. (2008). Understanding integration: A conceptual framework. Journal of Refugee Studies, 21(2), 166–191. https://doi.org/10.1093/jrs/fen016

Berry, J. W. (1997). Immigration, acculturation, and adaptation. Applied Psychology, 46(1), 5–34. https://doi.org/10.1111/j.1464-0597.1997.tb01087.x

Sam, D. L., & Berry, J. W. (2010). Acculturation: When individuals and groups of different cultural backgrounds meet. Perspectives on Psychological Science, 5(4), 472–481. https://doi.org/10.1177/1745691610373075

Schwartz, S. J., Unger, J. B., Zamboanga, B. L., & Szapocznik, J. (2010). Rethinking the concept of acculturation: Implications for theory and research. American Psychologist, 65(4), 237–251. https://doi.org/10.1037/a0019330

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FAQ

¿Qué es la aculturación?

La aculturación es el proceso de cambio cultural y psicológico que se produce cuando personas o grupos de diferentes contextos culturales entran en contacto sostenido.

¿Cuál es la diferencia entre integración y asimilación?

La integración implica participar en una nueva sociedad con la posibilidad de preservar al mismo tiempo la propia cultura de origen. La asimilación describe un proceso en el que las características de la cultura de origen pierden gradualmente importancia, mientras que se adoptan cada vez más los patrones de la sociedad de acogida.

¿Cuáles son las cuatro estrategias de aculturación de Berry?

El modelo de Berry distingue entre integración, asimilación, segregación y marginación. Es un marco teórico para comprender diferentes patrones de adaptación, no una clasificación rígida de personas.

¿Depende la integración únicamente de los inmigrantes?

No. Además de los esfuerzos individuales, desempeña un papel el acceso a la educación, el empleo, la vivienda, los derechos y los contactos sociales, al igual que las barreras en las instituciones y en el entorno social.

¿Determina la similitud cultural el éxito de la integración?

El trasfondo cultural por sí solo dice poco sobre los valores, las habilidades o la disposición a participar. Dentro de cada cultura, las personas difieren según la generación, la educación y las experiencias personales.