Para muchos jóvenes, Viena es desde hace tiempo el centro de sus vidas. Aquí van a la escuela, hacen amigos y planean su futuro. Pero una pregunta acompaña a algunos de ellos hasta la edad adulta: ¿A dónde perteneces realmente?
Por la mañana, van a la escuela o a la universidad, por la tarde se reúnen con amigos y, por la noche, regresan a casa. Esta es una vida cotidiana perfectamente normal en Viena. Pero detrás de esta normalidad puede haber una experiencia que no todos los jóvenes comparten: la sensación de tener que explicar constantemente su propio sentido de pertenencia.
Algunos hablan bosnio, turco, árabe o rumano con sus padres y alemán con sus amigos. Otros llegaron a Austria hace solo unos años. Y otros no conocen ningún otro hogar que Viena. Sus historias de vida son diferentes. Lo que tienen en común es que el origen, el idioma y la identidad no siempre encajan en una sola categoría.
Jóvenes: Viena es desde hace tiempo una ciudad de muchas identidades

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Según la Ciudad de Viena, a principios de 2025 vivían en la capital federal 216.759 jóvenes de entre 16 y 24 años. El 45,7 por ciento de ellos tenían un origen extranjero. Esto significa que tenían nacionalidad extranjera o habían nacido en el extranjero como ciudadanos austriacos. Esta definición estadística no incluye a todos los jóvenes cuyos padres o abuelos inmigraron.
Para una parte de la población joven, la combinación de varias influencias culturales es la normalidad. Sin embargo, lo que en el ámbito privado puede darse por sentado a veces se convierte en objeto de preguntas y expectativas en el espacio público.
Cuando otros deciden sobre tu pertenencia

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La pregunta “¿De dónde eres?” no es problemática de por sí. Puede expresar interés. Sin embargo, puede tener un efecto distinto cuando a alguien nacido en Viena, tras responder “De Viena”, se le pide una y otra vez que nombre su supuesto origen verdadero. Así surge una frontera entre la propia autopercepción y la percepción de los demás.
Un joven puede identificarse simultáneamente como vienés, austriaco y miembro de otra comunidad cultural. Estas identidades no se excluyen mutuamente. Cuando se reduce a las personas a su apellido, su aspecto o sus raíces familiares, la pertenencia puede convertirse en algo que tienen que justificar una y otra vez.
La integración no comienza con cursos de alemán

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En los debates públicos, la integración a menudo se asocia con habilidades lingüísticas, educación y empleo. Estos factores son importantes. Sin embargo, no explican completamente cómo las personas encuentran su lugar en una sociedad. Igualmente decisivos son los contactos sociales, el acceso equitativo a las oportunidades, la seguridad personal y la experiencia de ser tomado en serio.
Un joven puede hablar un alemán excelente y completar una formación, pero aun así sentirse excluido. A la inversa, los lazos familiares con otro país pueden mantenerse sin menoscabar el vínculo con Austria. La integración puede significar aportar diferentes experiencias a una vida social compartida.
Lo que las escuelas y las actividades de ocio pueden cambiar
Los lugares donde los jóvenes se encuentran más allá de las etiquetas culturales desempeñan un papel importante. Las escuelas, los centros juveniles, los clubes deportivos y las iniciativas culturales crean oportunidades para establecer contactos y compartir experiencias. Lo decisivo es si estas ofertas llegan a todos, independientemente de los ingresos, el distrito de residencia o los conocimientos lingüísticos.
El informe de integración de la Ciudad de Viena señala que el uso de actividades de ocio y culturales por parte de jóvenes con trayectoria migratoria solo se ha investigado de forma limitada. Esto deja abierta la cuestión de qué ofertas funcionan particularmente bien y dónde se necesita apoyo.
El hogar es más que una dirección

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Para los jóvenes, el sentido de pertenencia no se desarrolla de la noche a la mañana. Evoluciona a través de amistades, experiencias compartidas, educación, reconocimiento y perspectivas de futuro. Viena puede ser tanto el lugar donde alguien creció como una ciudad donde se cuestiona el propio sentido de pertenencia.
La pregunta decisiva no es si los jóvenes pueden tener varias identidades culturales, sino si una sociedad reconoce esta diversidad como parte natural de su presente.
FUENTES
Ciudad de Viena: Población de Viena. Datos y hechos sobre migración e integración en 2025, con especial atención a los adolescentes y adultos jóvenes.
Ciudad de Viena: Educación de los jóvenes en Viena; contenidos, fuentes de datos y desafíos.
