¿Qué nos pueden enseñar décadas de migración sobre la identidad, la pertenencia y la integración entre generaciones?
Nota metodológica: Este artículo ofrece una visión general y una síntesis crítica de investigaciones previamente publicadas sobre migración, integración, identidad y pertenencia en Europa. Se basa en estudios existentes, investigaciones comparativas e informes de instituciones europeas relevantes para examinar las dimensiones psicológicas y sociales de la integración entre generaciones. El artículo no presenta resultados de investigaciones empíricas originales. Más bien, reúne hallazgos seleccionados de la literatura existente para identificar temas clave, patrones recurrentes y conclusiones para comprender las experiencias migratorias en las sociedades europeas contemporáneas.
Introducción: comprender la integración entre generaciones

iksHaus | KI-generiert nach redaktioneller Konzeption, 2026
La integración a menudo se evalúa en función de lo que los recién llegados deben hacer para formar parte de una sociedad: aprender el idioma, encontrar empleo, comprender las costumbres locales y establecer relaciones sociales. Estos aspectos son importantes, pero no captan toda la complejidad psicológica y social de la integración.
¿Qué sucede cuando las personas construyen sus vidas en un país distinto de aquel en el que crecieron? ¿Cómo entienden sus hijos y nietos la identidad cultural y la pertenencia? ¿Y qué pueden enseñarnos las comunidades de inmigrantes establecidas sobre las condiciones que promueven la integración a largo plazo?
Austria ofrece un contexto relevante para explorar estas preguntas. Las comunidades de origen turco y de la antigua Yugoslavia forman parte de la sociedad austriaca desde hace varias décadas. La investigación realizada en Alemania, Italia y Francia proporciona perspectivas adicionales sobre cómo se desarrolla la integración en diferentes condiciones sociales e institucionales.
La integración no es un resultado único que inevitablemente se produce con el tiempo. Las personas pueden participar plenamente en la educación, el empleo y la vida social, y aun así experimentar discriminación o sentir que los demás no reconocen su pertenencia. Mantener una fuerte conexión con la propia herencia cultural no necesariamente indica una falta de integración. Para comprender estas experiencias, es necesario considerar las trayectorias de vida individuales, las relaciones familiares, las oportunidades sociales y las reacciones de la sociedad en general.
1. Identidad entre dos mundos culturales

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Para muchas personas de origen migratorio, la identidad se desarrolla a través de relaciones con más de un entorno cultural. La vida familiar puede moldear el idioma, los valores, las tradiciones y las expectativas, mientras que la escuela, el trabajo, las amistades y la vida pública transmiten otras formas de comprender el mundo. Estas influencias no necesariamente se contradicen. Pueden convertirse en componentes complementarios de una identidad flexible, incluso si su negociación a veces puede implicar incertidumbre o tensión.
Las experiencias varían según la edad en el momento de la migración, las circunstancias familiares, la clase social, las razones de la migración y la acogida que reciben las personas en el nuevo país. Quien migra siendo adulto puede contar ya con relaciones consolidadas, rutinas y un fuerte sentido de identidad. Un niño que crece en el país de residencia puede desarrollar una fuerte identidad local al mismo tiempo que permanece conectado con la herencia cultural de su familia.
A veces, los jóvenes se enfrentan a diferentes expectativas en el hogar y entre sus compañeros. Pueden querer respetar las tradiciones familiares al mismo tiempo que buscan autonomía y aceptación en sus vidas sociales.
Sin embargo, no todos los desacuerdos entre padres e hijos deben interpretarse como un conflicto cultural. Las diferencias entre generaciones también reflejan la personalidad, las cambiantes expectativas sociales y la dinámica familiar cotidiana.
La identidad se moldea no solo por cómo las personas se perciben a sí mismas, sino también por cómo los demás reaccionan ante ellas. Ser tratado repetidamente como un extraño puede hacer que la sensación de pertenencia parezca condicional, incluso si alguien ha vivido en un país durante décadas.
Por tanto, la pregunta no es si las personas deben preservar una identidad o sustituirla por otra. Lo crucial es si pueden desarrollar un sentido coherente de sí mismas y, al mismo tiempo, participar en la sociedad sin sentir que deben negar aspectos importantes de su origen.
2. Lo que la investigación longitudinal nos revela sobre la integración

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La investigación longitudinal sigue a los mismos individuos durante un período más largo, lo que permite a los investigadores examinar cómo cambian las experiencias y los resultados. Se diferencia de la investigación transversal, que compara a personas o grupos en un momento específico, y de las comparaciones intergeneracionales, que examinan las diferencias entre padres e hijos. Cada enfoque ofrece información valiosa, pero diferente.
Por ejemplo, la Children of Immigrants Longitudinal Survey in Four European Countries (CILS4EU) comenzó en 2010 a encuestar a jóvenes de aproximadamente 14 años en Alemania, los Países Bajos, Suecia e Inglaterra. Más de 18.000 estudiantes participaron en la primera oleada de la encuesta. El proyecto examinó el desarrollo de los hijos de inmigrantes y de sus compañeros autóctonos, incluidos los procesos relacionados con la integración entre generaciones. Austria, Italia y Francia no se incluyeron en el diseño original de cuatro países (CILS4EU, s.f.).
La investigación sobre la segunda generación también cuestiona la suposición de que los hijos de inmigrantes automáticamente alcanzan la igualdad con la población mayoritaria. El informe de la encuesta TIES sobre personas de origen turco y de la antigua Yugoslavia en Berlín y Frankfurt examinó la educación, el empleo, la vivienda, las orientaciones culturales, las relaciones sociales y la formación de familias. Ilustra por qué la integración debe examinarse en múltiples áreas, en lugar de derivarse únicamente de la identificación cultural (Wilmes & Sürig, 2015).
Hallazgos comparativos más amplios ofrecen una imagen complementaria. El informe Indicators of Immigrant Integration 2023 de la OCDE y la Comisión Europea examina los resultados en áreas como el empleo, la educación, las condiciones de vida y la inclusión social. La publicación destaca tanto los avances como las diferencias persistentes y subraya la importancia de considerar la composición de los grupos de inmigrantes y el contexto de cada país (OCDE/Comisión Europea, 2023).
Estos hallazgos no demuestran que cada generación posterior se integre de manera más exitosa que la anterior. Asimismo, las diferencias entre los grupos no pueden atribuirse automáticamente al origen cultural. Las oportunidades educativas, las circunstancias socioeconómicas, la discriminación, los marcos institucionales y los recursos familiares desempeñan todos un papel.
El hallazgo clave es que la integración se desarrolla de manera desigual. El progreso en la educación puede coexistir con obstáculos en el empleo o la aceptación social. La integración a largo plazo se comprende mejor a través de múltiples resultados y las condiciones que los moldean.
3. Relaciones familiares entre generaciones

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Las familias son entornos importantes en los que se negocian la identidad cultural y el sentido de pertenencia. Los padres pueden querer preservar su idioma, sus tradiciones y sus valores, mientras que sus hijos se enfrentan a diferentes expectativas a través de la escuela, las amistades y la sociedad en general. Estas diferencias pueden generar tensiones, pero también pueden fomentar el diálogo y el desarrollo de nuevas prácticas familiares.
Los niños que crecen en el país de residencia a menudo se familiarizan con el idioma y las instituciones de ese país más rápidamente que sus padres. En algunas familias, esto puede invertir los roles establecidos: los niños pueden ayudar a sus padres a desenvolverse en los sistemas administrativos, comprender las comunicaciones oficiales o interpretar convenciones sociales desconocidas. Estas responsabilidades pueden fomentar sus capacidades, pero también pueden ejercer presión sobre los niños si las expectativas superan lo que es apropiado para su edad.
Las diferencias entre las generaciones no deben interpretarse automáticamente como prueba de un choque cultural. Los padres y los hijos pueden compartir muchos valores y, aun así, tener opiniones diferentes sobre cómo deben expresarse esos valores. Sus relaciones también están influenciadas por las circunstancias económicas, las oportunidades educativas, la historia familiar y las personalidades individuales.
Un entorno familiar de apoyo puede ayudar a los jóvenes a negociar diferentes expectativas sin sentirse obligados a rechazar ni su herencia cultural ni su entorno social. Al mismo tiempo, las familias se benefician cuando las escuelas, las instituciones públicas y la comunidad en general reconocen sus circunstancias, en lugar de esperar que superen todos los desafíos por sí mismas.
4. Pertenencia, reconocimiento social y discriminación

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La pertenencia no se determina únicamente por cómo las personas se identifican. También está influenciada por si otros las reconocen como miembros legítimos de la sociedad en la que viven. Una persona puede hablar con fluidez el idioma mayoritario, haber recibido educación local y participar en la vida comunitaria, pero aun así ser tratada permanentemente como una extraña debido a su nombre, su apariencia, su religión o su origen atribuido.
La discriminación puede mermar las oportunidades en educación, empleo, vivienda y relaciones sociales. Las experiencias repetidas de exclusión pueden socavar la confianza y llevar a que las personas estén menos dispuestas a participar en instituciones o comunidades donde no se sienten bienvenidas. Estas experiencias no deben confundirse con una falta de voluntad de integrarse.
La OCDE y la Comisión Europea incluyen la inclusión social y los resultados relacionados en las dimensiones utilizadas para comparar la integración de los inmigrantes entre países. Esto refleja un punto crucial: la integración no puede medirse únicamente por lo que hacen los inmigrantes. También deben examinarse las oportunidades y el trato que reciben (OCDE/Comisión Europea, 2023).
Pueden surgir barreras adicionales cuando el origen migratorio se cruza con otros aspectos de la identidad o la posición social.
Los migrantes LGBTIQ+ pueden experimentar prejuicios dentro de sus familias, comunidades o en la sociedad en general debido a su orientación sexual o identidad de género. Algunos han emigrado para escapar de la persecución o la discriminación, mientras que otros se enfrentan a nuevas formas de exclusión después de su llegada. La encuesta de 2024 de la European Union Agency for Fundamental Rights reveló que el 54 por ciento de los encuestados LGBTIQ+ que se identificaron como solicitantes de asilo o refugiados se sintieron discriminados. Este hallazgo se refiere a un grupo específico de encuestados y no debe generalizarse a todos los migrantes LGBTIQ+. No obstante, ilustra la importancia de considerar las formas de desventaja que se entrecruzan (FRA, 2024).
Los migrantes con discapacidad pueden enfrentarse a alojamientos, transporte, servicios públicos y procedimientos de acogida inaccesibles. Además, pueden experimentar dificultades para desenvolverse en sistemas administrativos desconocidos. Un informe de políticas de 2026 del European Disability Forum y del International Refugee Assistance Project describe las barreras en los sistemas de migración y asilo, entre ellas condiciones de acogida inaccesibles, así como carencias en el apoyo y la protección social (EDF & IRAP, 2026).
Ni una identidad LGBTIQ+ ni una discapacidad deben considerarse, por sí mismas, una vulnerabilidad psicológica. Las dificultades a menudo surgen de entornos inaccesibles, discriminación, apoyo inadecuado o la interacción de múltiples barreras.
Por tanto, una integración real requiere algo más que la adaptación cultural. Depende del reconocimiento social, la accesibilidad, la protección contra la discriminación y la posibilidad de participar en la sociedad sin tener que ocultar aspectos importantes de la propia identidad.
5. ¿Qué podemos aprender de las comunidades de inmigrantes establecidas?

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Las experiencias de las comunidades de inmigrantes establecidas ofrecen la oportunidad de ir más allá de las suposiciones sobre cómo debería ser la integración. Por ejemplo, las comunidades de origen turco y de la antigua Yugoslavia en Austria y Alemania incluyen a personas cuyas familias viven desde hace varias generaciones en su país de residencia. Sus experiencias no pueden reducirse ni a una única trayectoria ni a una relación uniforme con la herencia cultural.
La investigación sobre la segunda generación muestra lo valioso que es examinar conjuntamente la educación, el empleo, la vivienda, las relaciones sociales y la identificación cultural, en lugar de considerar la identidad cultural de forma aislada (Wilmes & Sürig, 2015). Los hallazgos comparativos de la OCDE también muestran diferencias entre países y ámbitos de resultados, incluso entre personas con orígenes migratorios similares (OCDE/Comisión Europea, 2023).
Estos hallazgos sugieren tres conclusiones de mayor alcance. Primero, el tiempo que se pasa en un país no elimina automáticamente la desigualdad o la discriminación. Segundo, mantener las tradiciones culturales es compatible con la participación en la sociedad en general. Tercero, las oportunidades disponibles para los individuos dependen no solo de sus propios esfuerzos, sino también de las instituciones, las relaciones sociales y el trato que reciben.
Las comunidades establecidas también nos recuerdan que la integración no es un proceso que solo afecta a los inmigrantes. Las sociedades cambian a través de la migración. Sus instituciones, prácticas culturales y nociones de pertenencia evolucionan a medida que las sucesivas generaciones participan en la vida pública.
Estas conclusiones no deben interpretarse como prueba de que las experiencias de una comunidad puedan predecir las de otra. Las circunstancias históricas, las rutas migratorias, las políticas públicas y las condiciones socioeconómicas son diferentes. Es más útil identificar patrones recurrentes, al tiempo que se presta atención a las diferencias entre los grupos y los países.
Conclusión: integración sin pérdida de identidad

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La investigación europea sugiere que la integración es multidimensional y desigual, y está moldeada por la interacción entre los individuos y su entorno social. La educación, el empleo, el idioma, las relaciones familiares, la participación social y el reconocimiento pueden desarrollarse a diferentes ritmos. Ningún indicador por sí solo capta plenamente la experiencia de pertenencia.
Las experiencias de las comunidades de inmigrantes establecidas cuestionan la idea de que la integración requiere la desaparición gradual de las diferencias culturales. Las personas pueden mantener vínculos con su herencia cultural al tiempo que participan plenamente en la sociedad en la que viven. Sin embargo, la identificación cultural por sí sola no puede proteger a las personas de la discriminación ni garantizar igualdad de oportunidades.
Por tanto, una comprensión más completa de la integración debe considerar tanto las trayectorias individuales como las condiciones que las sociedades crean para la participación. Esto incluye reconocer las diferencias dentro de las comunidades de inmigrantes, abordar las barreras para las personas LGBTIQ+ y las personas con discapacidad, y distinguir entre las diferencias culturales y la exclusión social.
En última instancia, la integración no debe medirse por el grado en que las personas se asemejan a una norma cultural imaginada. En cambio, debe evaluarse por si tienen oportunidades reales de participar, construir relaciones, perseguir sus objetivos y ser reconocidas como miembros de la sociedad que contribuyen a moldear.
Nota
Este artículo ofrece una visión general de investigaciones europeas seleccionadas y no es una revisión sistemática exhaustiva. Los estudios longitudinales, las comparaciones transversales y la investigación intergeneracional abordan diferentes preguntas. Sus hallazgos deben interpretarse de acuerdo con su diseño y alcance.
Una reflexión final
Quizás la pregunta más importante no es cómo las personas pueden pertenecer a una cultura sin pertenecer a otra, sino cómo las sociedades pueden crear espacios para personas cuyas vidas conectan múltiples mundos culturales.
